
Había una vez una familia muy pobre que tenia 3 hijos.El primero se llamaba Mateo, era alto y delgado como un palo, con el pelo y los ojos marrones igual que el barro.El segundo se llamaba Lucas era bajo, pero no muy gordo y su pelo y sus ojos eran como los de su hermano mayor.El último se llamaba Jorge era bajo, con el pelo negro y los ojos marrones.Un día de invierno mientras buscaban leña, encontraron un hada congela. Ellos querían descongelarla, pero na sabían cómo.Uno uno de los hijos les propuso comprar cerillas con el dinero que habían ganado ese día, para así poder descogelarla.
A todos les pareció una buena idea, así que se la llevaron a su casa, que era muy vieja y algo destruida. Compraron cerillas, las prendieron y la descongelaron. El hada como muestra de agradecimiento les regalo un gato que cumplía deseos. Y así sucedió, todo lo que pedían fuera lo que fuera se cumplía.
Hasta que un día el padre quiso el gato solo para él, por que pensaba que la familia lo estaba desaprovechando pidiendo deseos estúpidos. Así que planeó cómo quedarse con el gato. Que consistía en que una noche mientras todos estaban durmiendo cogería al gato y se iría muy lejos. Y así lo hizo.
Cuando vio que estaba demasiado lejos se paró y pidió un castillo grande y hermoso al gato. También deseo que su familia se volviera pobre otra vez, para que no le encontraran jamás. Como estaba tan cansado, se fue a dormir muy pronto en su grande y lujosa cama.
Después de haberse dormido tanto tiempo, se despertó. Vio el reloj y se dio cuanta de que eran las doce en punto de la noche. Al no poder dormir otra vez, se fue a dar un paseo por el castillo. Mientras caminaba, vio una mesa y se dirigió hacia ella para jugar a cartas sólo
Mientras jugaba se le apareció un diablito muy pequeño que le dijo:
- Has sido demasiada malvado con tu familia.
Él respondió:
- ¿Yo?¿Que les he hecho?
El diablito le contestó:
- Tú has deseado que tu familia volviera a ser pobre y ahora ellos lo están pasando muy mal. No tienen ni que comer, ni dónde dormir y nada con que poder abrigarse, y por esa sencilla razón te haré a ti pobre y a ellos ricos.
El marido suplicó y suplicó, prometiendo que seria más bondadoso, amable y que ayudaría a su familia, pero no le hizo ni caso el diablito siguió con la idea de hacerle pobre. Así que quemó el castillo y le quitó el gato y se lo devolvió a su familia.
La familia al ver que les devolvian el gato se pusieron muy contentos. Aun así, tenían tanta pena por el padre que aun sabiendo lo que había hecho le perdonaron y le dieron una oportunidad. Esta vez el padre si lo aprovechó. Así que vivieron felices y comieron perdices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario